Unitree está poniendo a prueba la “fiabilidad” de su robot humanoide H2, y lo hace repartiendo estopa a diestro y siniestro contra otros autómatas y un humano con unos nervios de acero envidiables. A juzgar por ese rodillazo digno de la MMA que manda a su hermano pequeño, el G1, directamente por los aires, parece que los tests de resistencia están superándose con nota. Eso sí, el sutil recordatorio de la compañía pidiendo “usar los robots de forma amistosa” suena a ironía fina, por no decir a sarcasmo puro, viendo el despliegue de agresividad técnica de su criatura.