Tesla ha puesto toda la carne en el asador con su proyecto Optimus. La compañía acaba de lanzar una agresiva campaña de reclutamiento, proclamando que este será el “producto más ambicioso de la historia” y dejando entrever una futura Gen 3 que está “asombrosamente cerca de igualar la forma y función humana”. Esta movilización masiva de los mejores talentos en ingeniería e IA marca el inicio de una carrera frenética hacia la producción a gran escala. La ambición es total: Tesla busca transformar radicalmente los cimientos económicos de la industria manufacturera, una apuesta de órdago para un robot que, de momento, sigue perfeccionando tareas domésticas elementales.