Skild está forjando el cerebro de IA definitivo, una suerte de “mente única” diseñada para gobernarlos a todos. Su plataforma omni-bodied promete algo tan ambicioso como disruptivo: un sistema operativo universal capaz de pilotar cualquier robot, sin importar su forma o su cometido. En la práctica, esto implica que tu aspiradora inteligente y un humanoide de vanguardia pronto podrían compartir el mismo núcleo de inteligencia general. Una jugada maestra de ingeniería o, siendo sinceros, el prólogo de una película de ciencia ficción con un final bastante predecible.