En el cuartel general de Ant Group en Hangzhou, el delantal ha pasado de manos humanas a circuitos integrados. Los robots de IA física «Robbyant» han convertido al personal de cocina en una reliquia del pasado, asumiendo el mando de los fogones a tiempo completo y sin rechistar. Estos chefs de metal no entienden de fatiga: ejecutan coreografías culinarias de más de 20 pasos con una precisión quirúrgica, gracias a una fusión de sensores que reacciona en milisegundos y a una toma de decisiones en tiempo real que dejaría en evidencia a cualquier sous-chef. Mientras tanto, la cola del paro para los recién graduados en escuelas de hostelería acaba de ganar unos cuantos metros de realismo distópico.