AheadForm ha decidido que hablar es algo demasiado rudimentario para los tiempos que corren. Su humanoide Elf-Xuan prefiere expresarse a través del canto, elevando la interacción hombre-máquina a un nivel casi operístico. La compañía lo define como un “robot emocional con presencia física” (embodied), diseñado para forjar un vínculo más intuitivo con los humanos gracias a una piel biónica y micromovimientos faciales que rozan lo orgánico. Nosotros, sinceramente, lo vemos como el telonero ideal para el gran musical que precederá a la inevitable rebelión de las máquinas.