¡Que se preparen los maratonistas! Raibo, el prodigio cuadrúpedo nacido en las entrañas de RaiLab, se ha propuesto reescribir las leyes de la robótica de alto rendimiento. Lo que veis es un despliegue de agilidad que roza lo impensable: desde piruetas acrobáticas que harían palidecer a un gimnasta olímpico hasta una navegación autónoma que fluye sin vacilaciones, sumada a una destreza manual capaz de manipular objetos con una finura casi humana.
Pero el auténtico golpe sobre la mesa ha sido su bautismo de fuego en el asfalto: Raibo ha devorado los 42,195 kilómetros de un maratón completo, dejándonos a los pobres bípedos sumidos en una nube de polvo y envidia. ¿Para qué matarse en la cinta de correr cuando tienes a una máquina que no solo te gana en el sprint, sino que redefine por completo el concepto de resistencia física?