En su último giro profesional, el Optimus de Tesla se ha dejado ver repartiendo caramelos en pleno corazón de Times Square. Sin embargo, la estampa tenía truco: el humanoide seguía encadenado a un cable de alimentación, dejando claro que, por ahora, incluso nuestros futuros soberanos de silicio necesitan vivir pegados al enchufe.