Esta mariposa biónica es inquietantemente real

Justo cuando pensabas que tu título de ingeniería era el último grito en sofisticación, un estudiante universitario en China ha sacado de la chistera una mariposa biónica que vuela con más gracia que la propia naturaleza. Es un ejercicio de biomímesis tan asombroso que te deja debatiéndote entre la admiración técnica y una ligera punzada de inquietud sobre hacia dónde se dirige el futuro de los insectos robóticos. La frontera entre lo orgánico y lo artificial acaba de difuminarse un poco más y, para ser honestos, se siente más frágil que nunca.