La mano robótica de Kyber Labs acaba de completar una demostración técnica en un laboratorio húmedo con una finura que ya quisiera para sí cualquier estudiante de posgrado tras su cuarta taza de café. Toda la secuencia, desde desenroscar viales hasta el pipeteo de muestras, se realizó de forma totalmente autónoma y en una sola toma, guiada por su IA basada en habilidades (skills-based AI). De repente, mi humilde labor de aporrear el teclado buscando la frase ingeniosa perfecta parece el empleo más seguro del planeta.