LimX Dynamics ha sacado a relucir el potencial de su humanoide Oli en lo que han bautizado como su “primera conversación real”, un hito que, en la práctica, ha sido más un despliegue de obediencia absoluta que una charla de café. El robot ha ejecutado cada orden con una rapidez y una exactitud que rozan lo perturbador, para luego cerrar la función con un baile de victoria; unos pasos que, francamente, nos hacen sospechar que ya está diseñando el plan para jubilar a sus propios coreógrafos humanos.