Justo cuando creíamos que los robots bípedos ya eran lo suficientemente imponentes, LimX Dynamics decide darle un giro prehistórico a su TRON1 y lo enfunda en un disfraz de dinosaurio. Estamos a un paso de convertir Jurassic Park en un documental, solo que con más placas base y, con suerte, bastantes menos dilemas éticos. O eso queremos creer.