42dot, la división de conducción autónoma de Hyundai, parece haber decidido que depender de mapas en alta definición es, básicamente, para aficionados. Su nuevo sistema Atria AI es capaz de devorar rutas complejas, tanto en ciudad como en carretera, valiéndose únicamente de ocho cámaras y una red neuronal end-to-end que transforma los datos brutos de los sensores directamente en órdenes de conducción. El coche, literalmente, va entendiendo el entorno e improvisando sobre la marcha; un despliegue tecnológico que oscila entre lo asombrosamente inquietante y el futuro inevitable de los vehículos definidos por software.