El Grogu animatrónico de Adam Savage es una obra maestra

El equipo de Adam Savage ha gestado un Grogu que, sinceramente, podría dejar en pañales al original en cuanto a complejidad técnica. Este animatrónico personalizado esconde bajo el capó una cifra francamente absurda: 24 servomotores, de los cuales 16 están comprimidos exclusivamente en su pequeña cabeza. El objetivo es casi alquímico: destilar toda la expresividad que antes requería a un equipo de cinco titiriteros en un solo mando de control. En esta inmersión técnica junto al ingeniero Matthew Winchell y el titiritero Michael Schupbach, queda claro que dar vida a un personaje así no es solo ingeniería, es una obsesión maravillosa.