Fourier acaba de poner sobre la mesa una tecnología que parece sacada directamente de una cinta de James Cameron. La compañía ha presentado un nuevo motor de datos que permite a un operador controlar de forma síncrona un robot humanoide mediante una Interfaz Cerebro-Computadora (BCI) y un exoesqueleto. En la práctica, esto convierte a los humanoides de la serie GR-1 en auténticos avatares físicos, capaces de ejecutar tareas complejas en el mundo real mientras su piloto se encuentra a kilómetros de distancia. Todo apunta a que el futuro del teletrabajo no consistirá en aburridas videollamadas, sino en ponerse a los mandos de un suplente robótico de 55 kg para que dé la cara en la oficina por nosotros.