En una demostración de estabilidad que corta el aliento, un robot humanoide ha demostrado que tiene “nervios de acero” al soportar una lluvia de patadas sin perder el equilibrio. Las imágenes muestran a una persona arremetiendo con fuerza contra las extremidades y el torso de la máquina, que responde manteniendo su postura con una firmeza casi sobrenatural. Aunque esta capacidad de resistencia es un hito técnico incuestionable, la agresividad del test ha vuelto a poner sobre la mesa el espinoso debate sobre las fronteras de la interacción entre humanos y máquinas, así como los dilemas éticos que subyacen en la evolución de la IA.