¡Sujétense de donde puedan, humanos! Tesla acaba de meterle el turbo a la conducción autónoma con la primera “auto-entrega” de un vehículo en la historia. Un Tesla, armado hasta los dientes con el software de Robotaxi, se aventuró en un viaje en solitario desde la Gigafactory de Texas hasta el garaje de su nuevo dueño, sorteando parkings, autopistas y calles urbanas sin despeinarse (ni soltar una gota de aceite).
El coche llegó a alcanzar los 116 km/h en carretera abierta, probablemente tarareando algún clásico de carretera para sus adentros. Este hito no solo es una exhibición de músculo tecnológico por parte de Tesla, sino que le mete un gol por toda la escuadra a los reguladores europeos que todavía insisten en que estos vehículos no pueden valerse por sí mismos. Parece que el futuro del transporte ya está aquí y no necesita chófer; le basta con una buena señal de GPS y un poco de espíritu aventurero.