Monumental Labs ha decidido que el mármol ya no es solo cosa de cincel y martillo. La startup neoyorquina ha adiestrado a un brazo robótico industrial en el arte milenario de la escultura, transformando bloques mastodónticos de piedra en piezas de una complejidad asombrosa y una precisión casi quirúrgica. Utilizan robots de 7 ejes para encargarse del fresado inicial, un proceso que promete reducir los costes de fabricación hasta en un 90%, dejando el acabado final en manos de artesanos humanos para ese toque irreemplazable. Todo apunta a que el próximo gran discípulo de Miguel Ángel no pedirá un martillo más pesado, sino una actualización de software.