El robot humanoide de Booster Robotics, con una pasmosa naturalidad, se planta frente al balón para lanzar un penalti en la Conferencia Mundial de IA 2026 en Shanghái. Y, sin pestañear, ¡gol! Bate al portero humano con una frialdad que ya quisieran muchos profesionales. Es cierto que la defensa del guardameta era, cuanto menos, digna de un meme, pero la fluidez y el dinamismo en los movimientos del robot son el mejor espaldarazo a una plataforma de hardware que ya ha empezado a arrasar en competiciones académicas de la talla de la RoboCup. Que se preparen los delanteros de las ligas de aficionados, porque la competencia, además de lógica, no conoce el cansancio.