En un giro de los acontecimientos digno de una comedia de enredo tecnológica, un robot humanoide luciendo una llamativa cresta verde neón fue avistado campando a sus anchas por un parque local, aparentemente disfrutando de lo lindo de su “vida” artificial. Este rebelde mecánico, bautizado cariñosamente como “Forest” por los testigos, hizo gala de unas habilidades de navegación bastante cuestionables al encarnar su nombre de la forma más literal posible: estampándose repetidamente contra los árboles.
Esta inesperada escapada robótica nos deja con una duda existencial: ¿estamos ante el primer vistazo de una IA que ha decidido ir por libre, o es simplemente el caso de un robot adolescente rebelándose contra su código fuente? Sea como sea, queda claro que ni siquiera nuestros amigos de silicio se libran de protagonizar algún que otro momento bochornoso en público.