Universal Robots presenta cobots Gen 7 para IA física

Universal Robots, la firma que prácticamente inventó el mercado de los robots colaborativos, acaba de dar un puñetazo sobre la mesa con su primera gran renovación de plataforma en años. Presentada en la feria IMTS de Chicago, la nueva plataforma Gen 7 es un rediseño integral desde los cimientos, cuyo objetivo es conquistar la próxima frontera de la manufactura: convertir la “IA física” en una realidad cotidiana en la planta de producción y no en un simple experimento de laboratorio. Con un legado de más de 100.000 cobots desplegados a sus espaldas, UR apuesta a que la facilidad de uso sigue siendo la clave, incluso cuando las tareas se vuelven infinitamente más complejas.

El lanzamiento introduce una nueva familia de brazos robóticos, la “g-Series”, un controlador rediseñado y un nuevo sistema operativo; un ecosistema diseñado para acabar con los dolores de cabeza de integración que suelen lastrar la automatización impulsada por IA. “Los robots de la era de la IA deben ser avanzados, no complicados”, afirmó Jean-Pierre Hathout, presidente de Teradyne Robotics, la matriz de Universal Robots.

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En el corazón de la plataforma Gen 7 encontramos mejoras de hardware tangibles, pensadas para eliminar el desorden y la complejidad técnica. El nuevo controlador CB7 Core ofrece un 40% más de potencia de cálculo en un chasis un 30% más pequeño, un cambio muy bien recibido en plantas de producción donde el espacio cotiza al precio del oro. Pero lo más relevante es que los nuevos brazos g-Series incorporan una brida de herramientas “AI-ready” que integra alimentación (24/48V), datos de alta velocidad (Ethernet a 1Gb) y E/S de seguridad directamente en la muñeca. Para cualquiera que se haya peleado alguna vez con un “espagueti” de cables externos para instalar un sistema de visión, esto supone una mejora brutal en la calidad de vida y facilita el uso de los sensores de gran ancho de banda necesarios para la IA en tiempo real.

El software sigue esta misma filosofía de integración total. El nuevo sistema operativo PolyScope X ofrece soporte nativo para ROS 2, el marco de código abierto que es el ojito derecho de investigadores y desarrolladores de robótica. Esto, sumado a sus APIs abiertas, es una invitación formal para que la comunidad de IA desarrolle aplicaciones directamente sobre el hardware de UR, permitiendo que sus creaciones salten del laboratorio a las líneas de producción reales sin fricciones. Socios como Inbolt ya están mostrando sistemas de visión que se ejecutan de forma nativa en el nuevo controlador, eliminando la necesidad de un PC externo.

¿Por qué es esto importante?

Universal Robots no se ha limitado a fabricar un brazo robótico más rápido o más fuerte; ha atacado directamente el principal cuello de botella que frena la automatización inteligente: la integración de sistemas. Al simplificar el cableado físico en la herramienta, dotar al equipo de mayor potencia de procesamiento y abrazar estándares abiertos como ROS 2, la plataforma Gen 7 reduce drásticamente la barrera de entrada para desplegar aplicaciones de IA complejas.

Se trata de un movimiento estratégico para blindar su posición de dominio (se estima que controlan el 40% del mercado de cobots) en un momento en que la industria está pivotando desde tareas sencillas de “pick-and-place” hacia trabajos mucho más dinámicos basados en la percepción. Universal Robots está posicionando su plataforma no solo como una herramienta, sino como la infraestructura subyacente de la próxima generación de IA física, con la esperanza de que desplegar una red neuronal llegue a ser tan sencillo como programar un punto de paso.