Durante años, la revolución de los robotaxis se sentía como una fiesta exclusiva en ciudades selectas de EE. UU. y China. Por fin, Europa ha logrado colarse en la lista de invitados, aunque la invitación viene con una letra pequeña importante: todavía tienes que traer a un humano de acompañante al volante. En un arranque de actividad frenético, los servicios comerciales de transporte autónomo se han estrenado oficialmente en Zagreb y Londres, mientras Tesla, Inc. sigue su avance metódico con una victoria regulatoria en Eslovenia.
El galardón al “primer servicio comercial de robotaxis de Europa” se lo adjudicó Pony.ai en alianza con Verne y Uber, iniciando operaciones en Zagreb (Croacia) en abril de 2026. El servicio ya se puede reservar a través de la app de Uber desde el 19 de agosto, permitiendo a los residentes pedir un coche autónomo en una zona de 90 kilómetros cuadrados. Para no quedarse atrás, Londres se sumó a la contienda el 3 de septiembre, cuando la startup británica Wayve se asoció con Uber para lanzar su propia flota de 15 Ford Mustang Mach-E eléctricos. Sin embargo, en ambas ciudades, el término “autónomo” requiere un asterisco: un operador de seguridad entrenado sigue pegado al asiento del conductor, listo para tomar el control en cualquier momento.
Mientras los robotaxis geolimitados avanzan paso a paso, Tesla juega a otra cosa. El 8 de septiembre de 2026, la compañía anunció que su sistema “Full Self-Driving (Supervised)” ha sido aprobado en Eslovenia, convirtiéndose en el sexto país europeo en dar luz verde a este sistema de Nivel 2. Este enfoque basado en el vehículo particular contrasta radicalmente con el modelo de flotas de sus rivales, apostando por un despliegue más masivo, aunque menos autónomo por ahora. Mientras tanto, Alemania prefiere la cautela. En Hamburgo, la división MOIA de Volkswagen comenzó en julio una prueba pública limitada con furgonetas autónomas ID.Buzz, aunque se trata de un proyecto piloto con registro previo y no un servicio comercial abierto. Más al sur, Waymo ha puesto la mira en Múnich como su cabeza de playa europea, pero no planea un lanzamiento público y totalmente autónomo hasta finales de 2027.
¿Por qué es esto importante?
Estos despliegues simultáneos, aunque con enfoques distintos, indican que la carrera por la movilidad autónoma en Europa ha pasado por fin de las notas de prensa al asfalto. Aunque Zagreb se ha llevado la medalla de la primicia, todos los ojos están puestos en Londres. La postura regulatoria proactiva del Reino Unido, concretamente con su Ley de Vehículos Automatizados (Automated Vehicles Act), está creando el ecosistema ideal para operaciones sin conductor reales. Como resultado, la City se está convirtiendo en un imán para los grandes del sector; Waymo y Apollo Go de Baidu (en colaboración con Freenow de Lyft) también están haciendo pruebas intensivas en sus complejas calles.
Esto convierte a Londres en el San Francisco europeo de facto: un campo de batalla crucial y de alto riesgo donde chocarán diferentes tecnologías y modelos de negocio. Los servicios “supervisados” actuales son un primer paso necesario, aunque se sientan como un descafeinado tecnológico. El verdadero premio es sacar definitivamente al humano del asiento del conductor y, gracias a una mezcla de startups ambiciosas y un gobierno con visión de futuro, Londres parece destinada a ser la primera gran capital europea en cruzar esa meta. La guerra de los robotaxis ha comenzado, y será retransmitida… desde el asiento del pasajero.
