Tesla apunta a 100,000 bots Optimus al año, respaldado por ultimátum de Musk

Tesla, Inc. parece estar lista para inundar el planeta con robots humanoides. La compañía ha fijado objetivos de producción extremadamente agresivos para su proyecto Optimus, con la meta de alcanzar una capacidad de fabricación de hasta 100.000 unidades anuales para finales de este año. Este movimiento marca un giro radical en el ambicioso programa: el paso definitivo de la fase de investigación y desarrollo (I+D) a la producción en masa a gran escala.

Según fuentes de la cadena de suministro, Tesla ha dado órdenes directas a sus proveedores para prepararse para un ritmo de 1.000 unidades semanales en septiembre de 2026, escalando hasta alcanzar entre 2.000 y 2.500 unidades por semana en diciembre. El informe también apunta a que ya hay pedidos iniciales de varios cientos de unidades programados para agosto, lo que sugiere que las líneas de producción —ubicadas en el espacio de la fábrica de Fremont que antes ocupaban el Model S y el Model X— están empezando a cobrar vida.

Este repentino despliegue industrial llega, supuestamente, tras el visto bueno personal de Elon Musk a la última versión del robot —presumiblemente el Optimus Gen 3— a finales de junio. Tras más de tres años cocinándose a fuego lento en el laboratorio, esta aprobación parece haber sido el detonante para pasar del experimento a la cadena de montaje. En un giro de los acontecimientos que no sorprenderá a absolutamente nadie, Musk habría acompañado esta directiva con un incentivo bastante contundente: o se cumplen los objetivos de fin de año, o todo el departamento de compras y suministros de Optimus será reemplazado.

¿Por qué es esto importante?

Si estos rumores de la cadena de suministro son ciertos, Tesla no solo está fabricando un robot; está construyendo un ejército. Una capacidad de producción de 100.000 unidades al año dejaría pequeño a todo el mercado actual de robótica humanoide, convirtiendo de la noche a la mañana un sector de nicho en un producto industrial de masas. Aunque Musk ha intentado rebajar las expectativas públicamente, afirmando que el aumento de la producción será “extremadamente lento”, los objetivos internos sugieren una urgencia de otro nivel. El ultimátum de “despido masivo”, sea literal o puro teatro corporativo, señala una convicción inquebrantable de que Optimus ya está listo para el prime time. El resto de la industria robótica, que suele medir sus avances en prototipos contados con los dedos de una mano, podría verse pronto obligada a lidiar con un competidor que mide su producción por decenas de miles.