En un movimiento que podría interpretarse como un hito histórico o como el prólogo de una película de ciencia ficción de lo más previsible, Brett Adcock, CEO de Figure AI, Inc., ha anunciado que su empresa ya cuenta con más robots que empleados de carne y hueso. Adcock soltó la bomba en X (Twitter), acompañando la noticia con un gráfico que muestra cómo el número de robots no solo está alcanzando a la plantilla humana, sino que se prepara para dejarla atrás con una trayectoria exponencial digna de estudio.
Este anuncio marca un punto de inflexión para la startup de robótica humanoide fundada en 2022. El gráfico compartido por Adcock sitúa el gran “sorpasso” en el segundo trimestre de 2026: mientras que el equipo humano parece estabilizarse en torno a los 650 empleados, la población robótica se dispara por encima de las 700 unidades. Todo apunta a que Figure está transicionando a una velocidad de vértigo de ser un laboratorio de I+D a una operación de manufactura a gran escala, utilizando presumiblemente a sus propias creaciones para fabricar más versiones de sí mismos.
Con una potencia de fuego financiera respaldada por gigantes como Microsoft, Nvidia, Jeff Bezos y OpenAI, Figure va lanzada. La compañía ya tiene un acuerdo de alto nivel con BMW para desplegar sus humanoides Figure 01 en la planta de Spartanburg (Carolina del Sur). Además, su colaboración estratégica con OpenAI busca desarrollar modelos de IA avanzados que permitan a sus robots razonar y procesar el lenguaje, acercándolos cada vez más al objetivo final: el trabajador autónomo de propósito general.
¿Por qué es esto importante?
No estamos ante una simple métrica para alimentar el ego corporativo; es una declaración contundente sobre la escalabilidad de la mano de obra autónoma. Mientras otras empresas se limitan a fabricar robots, Figure está construyendo una fuerza laboral robótica que crece a un ritmo que los humanos, por pura biología, no pueden seguir. Es el primer paso real hacia la tan teorizada fábrica “a oscuras” (lights-out factory), operada íntegramente por máquinas. Este hito nos permite vislumbrar un futuro donde el principal producto de una empresa sea, precisamente, la capacidad de trabajo de sus agentes autónomos.
Este desarrollo aterriza en medio de una fascinante conversación global sobre la personalidad jurídica de la IA. En Argentina, el presidente Javier Milei ha propuesto legislación para crear “sociedades no humanas”, entidades legales operadas totalmente por agentes de IA donde los accionistas humanos son opcionales. Aunque Figure sigue siendo una empresa capitaneada por personas, el anuncio de Adcock deja claro que la realidad operativa de una plantilla impulsada por IA está llegando mucho antes de lo que los reguladores son capaces de procesar. La pregunta ya no es si una empresa puede ser gestionada por máquinas, sino quién será el primero en presentar los papeles en el registro.
