Los robots industriales tienen una fama bien ganada de ser unos auténticos “manazas”: son capaces de mover la puerta de un coche con precisión quirúrgica, pero fracasan estrepitosamente al intentar recoger un huevo sin romperlo. ABB Robotics cree que la solución no está en más código, sino en aprender de nosotros. Concretamente, de los datos generados por las manos biónicas avanzadas que utilizan personas con amputaciones. El gigante de la automatización ha anunciado una colaboración con PSYONIC para integrar su Ability Hand, una prótesis cargada de sensores, y enseñar por fin a las máquinas qué significa tener tacto.

El plan es tan elegante como disruptivo: montar la misma mano biónica que cientos de personas usan en su día a día sobre un cobot ABB GoFa. Esto crea un flujo de datos directo, inyectando un torrente de información sobre tacto, presión y agarre del mundo real en los modelos de aprendizaje del robot. El objetivo final es entrenar una nueva generación de “IA física” capaz de enfrentarse a esos objetos irregulares y caprichosos que han sido el talón de Aquiles de la automatización durante décadas.
“La manipulación diestra es, en última instancia, un desafío de datos tanto como de hardware”, afirmó el Dr. Aadeel Akhtar, fundador y CEO de PSYONIC, en el comunicado oficial. La Ability Hand, que ya es una vieja conocida en laboratorios de la NASA o Meta, es una de las prótesis más avanzadas del mercado gracias a su retroalimentación háptica, que permite a los usuarios “sentir” lo que sujetan. Al combinar este hardware probado en humanos con la precisión industrial del robot GoFa de ABB, la alianza busca traducir el instinto humano en un rendimiento robótico impecable.
¿Por qué es esto un cambio de juego?
Estamos ante un ataque frontal a uno de los mayores obstáculos que le quedan a la robótica: gestionar cualquier cosa que no sea perfectamente uniforme. La mayoría de las pinzas de fábrica son garras rudimentarias. Enseñar a un robot a manipular objetos frágiles, blandos o de formas extrañas podría abrir de par en par las puertas de la automatización en sectores como la agricultura, la logística de e-commerce y el procesamiento de alimentos; áreas que, a día de hoy, todavía dependen críticamente de las manos humanas.
La Federación Internacional de Robótica (IFR) estima que los sistemas de agarre avanzados pueden reducir el tiempo de ingeniería hasta en un 30%, pero el verdadero premio es la conquista de nuevos mercados. Al recurrir esencialmente al crowdsourcing de datos de destreza de usuarios de prótesis, ABB y PSYONIC podrían haber dado con el “cheat code” definitivo para dotar a los robots de ese toque humano que tanto necesitaban.

