En el mundillo de la robótica humanoide, donde el hype suele volar más alto que la realidad, lanzar un órdago en redes sociales es casi un rito de iniciación. Pero cuando Brett Adcock, CEO de Figure AI, recogió el guante, no se limitó a prometer castillos en el aire: aseguró que el futuro ya está fichando a la entrada. Respondiendo a un desafío de Scott Walter, veterano de la industria que exigía pruebas de un turno de trabajo autónomo de 8 horas, Adcock replicó con total sangre fría: “Ya hacemos esto todos los días en Figure”. Ante la insistencia de “demuéstralo”, la respuesta del CEO fue tajante: “Mandando mensaje al equipo de rodaje; mañana hay livestream”.
Para quienes no hayan seguido este culebrón corporativo, Figure AI es la startup bañada en oro que aspira a poner un humanoide en cada almacén y fábrica del planeta. Respaldada por un cofre de guerra lleno de fondos de inversores como OpenAI, Microsoft, NVIDIA y Jeff Bezos, Figure se está moviendo a una velocidad de vértigo. La compañía ya cuenta con un acuerdo histórico para desplegar sus robots en una planta de fabricación de BMW en Carolina del Sur, sacando a sus máquinas del laboratorio para llevarlas al mundo real de la línea de producción.
El desafío vino de Scott Walter, un pionero de la simulación que cofundó Deneb Robotics allá por 1985 y que es una voz tan respetada como afilada en el sector. Su tesis de que los humanoides tienen una “utilidad limitada” hasta que puedan completar un turno entero sin que un humano tenga que ir a rescatarlos es una opinión muy extendida. Que Adcock afirme que sus bots —impulsados por redes neuronales end-to-end desarrolladas junto a OpenAI— ya han saltado esa valla es, como poco, audaz. Mientras preparan la retransmisión en directo, parece que algunos de los robots ya están compartiendo coche para llegar a su próximo turno.

¿Por qué es esto tan importante?
Un turno de ocho horas sin intervenciones es el Santo Grial comercial de la robótica humanoide. Es la línea roja que separa una demo técnica astronómicamente cara de una fuerza laboral viable y escalable. Lograrlo no solo requiere una IA sofisticada capaz de razonar y adaptarse, sino también una fiabilidad de hardware extrema y una estrategia de gestión energética resuelta (los robots de Figure tienen una autonomía declarada de unas cinco horas, lo que implica que deben tener listo un sistema de hot-swapping o carga rápida).
No es la primera vez que Adcock saca pecho con la resistencia de sus máquinas; en 2025, la empresa informó de una jornada continua de 20 horas en la planta de BMW, aunque los detalles sobre el nivel de autonomía real fueron más bien escasos. Sin embargo, este nuevo órdago se centra en la autonomía total impulsada por IA avanzada. Toda la industria estará pegada a la pantalla durante ese prometido livestream. Si Figure cumple, no solo habrán validado su tecnología; habrán dado el pistoletazo de salida a la era comercial de los humanoides. Si fallan… bueno, internet no perdona. Sin presión, Brett.
