Amazon adquiere Fauna Robotics: un nuevo compañero para Alexa

Amazon ha movido ficha en silencio, sumando una nueva pieza a su tablero robótico con la adquisición de la startup neoyorquina de humanoides Fauna Robotics, Inc. El acuerdo, cerrado la semana pasada por una cifra que no ha trascendido, integra a los creadores del pequeño robot “Sprout” y a su equipo de unos 50 empleados en la estructura del gigante tecnológico. Fauna seguirá operando bajo su propia marca como “Fauna, an Amazon company”, y se espera que su talento se sume a las filas del Personal Robotics Group de Amazon.

Fauna Robotics causó sensación en enero de 2026 con la presentación de Sprout, una plataforma humanoide con un enfoque sorprendentemente cercano. Con apenas 1,07 metros de altura y un peso de solo 22,7 kg, Sprout fue diseñado con un exterior suave y bajo principios de seguridad extrema para interactuar en espacios humanos, lejos de las frías jaulas de las fábricas. Esta plataforma para desarrolladores, con un precio de 46.000 €, cuenta con 29 grados de libertad —incluyendo unas cejas de lo más expresivas—. Sprout nunca fue concebido para el trabajo pesado, sino para investigar cómo los robots pueden convivir de forma natural con las personas. Puedes leer más sobre su debut aquí: Fauna Robotics presenta Sprout: el humanoide para humanos .

¿Por qué es un movimiento clave?

Esta adquisición marca un giro estratégico fascinante en las ambiciones robóticas de Amazon. Tras cimentar su dominio en la logística de almacenes con la compra de Kiva Systems por 775 millones de dólares en 2012, sus incursiones en la robótica de consumo han sido, cuanto menos, accidentadas. El robot doméstico Astro fue recibido con escepticismo, y el ambicioso plan de comprar iRobot por 1.700 millones de dólares se fue al traste en 2024 por la presión de los reguladores.

Al absorber Fauna, Amazon no solo compra hardware; está comprando una filosofía distinta. En lugar de otro autómata sin alma para sus centros logísticos, se hace con una plataforma diseñada para “parecer viva”. Este movimiento sitúa a Amazon de lleno en la carrera de los humanoides contra gigantes como Tesla, pero con un ángulo radicalmente diferente. Mientras otros se obsesionan con obreros industriales, Amazon parece estar explorando el potencial de un “miembro del hogar”: la encarnación física para su omnipresente inteligencia artificial. Es una apuesta a largo plazo que encaja a la perfección en una visión de automatización total, tanto doméstica como industrial; una ambición que, por supuesto, requiere un músculo financiero a la altura. Tienes más detalles sobre esta visión aquí: Bezos busca 100.000 M$ para automatizar fábricas con IA .