Toyota ficha a los humanoides Digit de Agility en Canadá

Parece que la rebelión de las máquinas tendrá menos de Terminator y mucho más de mover contenedores de plástico con una eficiencia quirúrgica. Toyota Motor Manufacturing Canada (TMMC) ha dejado oficialmente atrás la fase de pruebas para pasar a la acción: la firma de un acuerdo comercial de “Robots como servicio” (RaaS) para desplegar a Digit, el humanoide bípedo de Agility Robotics, en su planta de Woodstock, Ontario. El anuncio, realizado el 19 de febrero de 2026, llega tras un exitoso programa piloto de un año en el que se evaluó el rendimiento de estos robots en entornos reales.

Con una estatura de 1,75 metros y capacidad para cargar hasta 16 kg, estos robots no van a ensamblar el próximo RAV4… al menos de momento. Sus tareas iniciales se centran en labores decididamente menos glamurosas, pero vitales para la cadena: la manipulación de materiales. En concreto, la primera oleada de Digits se encargará de cargar y descargar contenedores de los remolcadores automatizados, suministrando piezas a la línea de montaje. El objetivo es claro: liberar a sus compañeros humanos de las tareas más pesadas y mejorar la eficiencia operativa.

Y no estamos ante un puñado de prototipos aislados. Agility Robotics está pisando el acelerador en su planta de fabricación RoboFab en Salem, Oregón. Una instalación de más de 6.500 metros cuadrados que, según la empresa, podrá producir hasta 10.000 unidades de Digit al año. Con gigantes como Amazon y GXO Logistics también probando sus filas, Agility se está posicionando como el proveedor de referencia para la mano de obra articulada.

¿Por qué es esto importante?

Aunque estamos hartos de ver vídeos virales de humanoides haciendo volteretas, esto es harina de otro costal. Que un titán de la manufactura como Toyota, célebre por su legendario sistema de producción (TPS), apueste por un despliegue comercial es un voto de confianza masivo. Es la señal definitiva de que los robots bípedos han dejado de ser proyectos de I+D para convertirse en herramientas prácticas, justificadas en la cuenta de resultados, para atajar la escasez de mano de obra y mejorar la ergonomía en las fábricas.

En lugar de tener que reconstruir toda la infraestructura, empresas como Toyota pueden soltar a estos humanoides directamente en espacios diseñados para personas, una ventaja competitiva crucial frente a la automatización tradicional. La era del compañero de trabajo humanoide acaba de fichar, en silencio, para su primer turno.