ObotX: el robot de 1.500$ que dice hacer el 99% de las tareas

En el ecosistema de la robótica, las promesas estratosféricas son la moneda de cambio habitual. Sin embargo, un nuevo actor llamado ObotX acaba de elevar la apuesta hasta el absurdo: aseguran haber diseñado un “robot universal” capaz de realizar el 99% de las tareas humanas por tan solo 1.500 dólares. Sí, han leído bien. Ni un cero más, ni un cero menos.

La propuesta de la compañía se basa en un enfoque de “principios fundamentales” que manda a paseo la complejidad de los humanoides bipedales. En lugar de emplear piernas mecánicas, tan caras como inestables, ObotX apuesta por una base con ruedas, la cual definen como “rápida, estable y diez veces más barata”. Además, han decidido prescindir de los sofisticados engranajes rotativos en favor de actuadores lineales estándar, una apuesta de diseño que busca una gran capacidad de carga bajo una premisa de “simplicidad extrema”. El proyecto nace con un espíritu open-source para uso personal y de investigación, reservándose un canon del 2% sobre las ventas para aplicaciones comerciales.

Según la web de la empresa, tienen previsto realizar los primeros envíos en apenas tres meses; un cronograma agresivo no, lo siguiente, para cualquier desarrollo de hardware, y ya no hablemos de un robot supuestamente revolucionario. Para aquellos que no quieran perderse el tren, ObotX invita a participar en una “suscripción de inversión” a través de su portal, Obotx.com.

¿Por qué debería importarnos?

Seamos directos: las afirmaciones son asombrosas y el precio es tan disruptivo que roza lo increíble. Los pesos pesados del sector están sudando tinta para intentar llevar al mercado humanoides funcionales por menos de 100.000 dólares. Si ObotX realmente ha dado con la tecla para fabricar un robot universal a precio de saldo, estaríamos ante el bombazo robótico de la década.

Sin embargo, al rascar un poco en la superficie de su página web, aparece un banner que anuncia una “nueva oportunidad de inversión en acciones mediante blockchain”, comparándola con el “Bitcoin en 2015” y augurando un crecimiento “superior al 10.000%”. En ese preciso instante, el proyecto deja de sentirse como una startup ambiciosa para entrar de lleno en el terreno de las señales de alarma de color rojo neón. La promesa de que la próxima versión “¡subirá escaleras!” —siendo un robot con ruedas— solo añade un toque surrealista, casi cómico, al anuncio. Aunque la industria necesita desesperadamente innovación a bajo coste, cualquier plan que pretenda reinventar la automatización mientras se apoya en el humo de las criptomonedas merece, como mínimo, una dosis industrial de escepticismo. Seguiremos el tema de cerca, pero no contengan el aliento.