Justo cuando pensabas que la fiebre por la financiación de los vehículos autónomos se había enfriado hasta alcanzar un hervor moderado, Waabi ha irrumpido en la escena con un bidón de mil millones de dólares lleno de gasolina. La startup de IA con sede en Toronto acaba de anunciar una colosal ronda de financiación de 1.000 millones de dólares para meterle el turbo a sus operaciones de camiones autónomos y, lo que es más sorprendente, para desplegar una flota masiva de robotaxis en una alianza exclusiva con Uber.
El acuerdo incluye una ronda Serie C de 750 millones de dólares que ha superado todas las expectativas, liderada por Khosla Ventures y G2 Venture Partners, con un compromiso adicional de Uber vinculado al desarrollo y despliegue de 25.000 o más robotaxis equipados con la tecnología de Waabi en su red. Este bombazo, que según se informa es la mayor recaudación de capital riesgo en la historia de Canadá, catapulta a Waabi de ser una prometedora empresa centrada en la logística a convertirse en un aspirante directo en el despiadado ring de los robotaxis. En la ronda también han participado pesos pesados como NVentures (el brazo de capital riesgo de NVIDIA), Volvo Group Venture Capital y Porsche Automobil Holding SE.
En el corazón del audaz plan de Waabi se encuentra su plataforma de “IA física” (Physical AI), que según la empresa utiliza un único “cerebro compartido” para alimentar tanto a sus camiones como a los futuros robotaxis. Este enfoque basado prioritariamente en la simulación, que depende en gran medida de su simulador Waabi World, está diseñado para ser mucho más eficiente en términos de capital, evitando supuestamente la necesidad de emplear a “un ejército infinito de humanos” y flotas masivas en el mundo real que la competencia necesita para recopilar datos de entrenamiento. La idea es que cada lección aprendida por un camión en una autopista de Texas pueda transferirse instantáneamente a un robotaxi que navega por una calle densamente poblada, y viceversa.
¿Por qué es esto importante?
Esto no es solo un cheque con muchos ceros; es un movimiento estratégico que vuelve a repartir las cartas en la industria de los vehículos autónomos. Por un lado, es un voto de confianza masivo en un enfoque centrado en la IA y la simulación por encima de los métodos de “fuerza bruta” y recolección de datos de las empresas de la “AV 1.0”. Por otro, la asociación exclusiva con Uber proporciona a Waabi una vía clara y escalable hacia el mercado, un obstáculo donde muchas startups de vehículos autónomos bien financiadas han acabado mordiendo el polvo.
Al pivotar desde el problema —posiblemente más complejo— del transporte de mercancías autónomo hacia el doble frente de la logística y el transporte de pasajeros, Waabi está haciendo una declaración de intenciones rotunda. Apuestan a que su cerebro de IA unificado es la bala de plata capaz de conquistar ambos mercados simultáneamente. Si tienen éxito, esto podría crear un bucle de retroalimentación de aprendizaje y despliegue sin precedentes, dejando atrás a competidores más especializados. La guerra de los robotaxis se ha puesto mucho más interesante.













