La startup israelí Mentee Robotics acaba de demostrar que la barrera para manejar un robot humanoide podría ser pronto tan sencilla como entablar una conversación. La compañía ha publicado un vídeo donde su MenteeBot gestiona con total autonomía tareas complejas y de varios pasos —como localizar y traerte un refresco específico de la cocina— basándose únicamente en comandos de voz en lenguaje natural. Al parecer, el asistente doméstico de próxima generación no vendrá con un manual de instrucciones bajo el brazo, sino con ganas de charlar.
Este salto en usabilidad se ha presentado junto a una prueba de fuego en el sector industrial. En otro vídeo de 18 minutos sin cortes, dos humanoides MenteeBot V3 trabajan codo con codo en un entorno de almacén. La pareja logró mover 32 cajas desde ocho pilas distintas a cuatro estantes rodantes, un proceso que, según la empresa, fue 100 % autónomo, sin rastro de teleoperación humana. Los robots hicieron gala de una locomoción estable y una manipulación precisa, coordinándose incluso para evitar colisiones en un espacio de trabajo compartido.
Fundada en 2022 por pesos pesados de la IA y la visión artificial como el Prof. Amnon Shashua (fundador también de Mobileye), el Prof. Lior Wolf y el Prof. Shai Shalev-Shwartz, Mentee Robotics desarrolla humanoides que fusionan IA de vanguardia con hardware de diseño propio. El modelo V3 mide 1,75 metros de altura y puede cargar con hasta 25 kg de peso. Su capacidad de toma de decisiones reside en su propia unidad de procesamiento interna (onboard compute), eliminando la dependencia de la nube y los latosos problemas de latencia.
¿Por qué es esto importante?
El gran factor diferencial de Mentee Robotics no es solo fabricar un robot capaz, sino lograr que ponerlo a trabajar sea insultantemente fácil. Al integrar modelos de lenguaje (LLM) para interpretar órdenes con un mapeado 3D de la escena en tiempo real, la empresa está derribando los muros técnicos de la robótica humanoide. En lugar de requerir que un ingeniero programe rutinas específicas, un usuario final puede simplemente decirle al robot qué hacer. Este enfoque de “mentoría”, donde el robot aprende con apenas un par de demostraciones, podría acelerar drásticamente su adopción tanto en logística como, eventualmente, en el ámbito doméstico. Mientras la competencia se obsesiona con la velocidad o la fuerza bruta, Mentee apuesta a que el robot más útil será aquel que, por fin, nos entienda a la primera.













