DroidUp presenta Moya: un humanoide con resistencia de maratón

Justo cuando pensabas que el “valle inquietante” (uncanny valley) no podía estar más concurrido, la firma de Shanghái DroidUp ha sacado de la chistera a Moya, un robot humanoide que llega con la firme intención de ganarse un sitio en tu salón a base de sonrisas. Presentada oficialmente en la metrópoli china, Moya muestra al mundo una cara amable, capaz de asentir, mantener el contacto visual y caminar con una soltura que resulta, para qué negarlo, desconcertantemente natural.

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El verdadero as bajo la manga de este modelo es su arquitectura modular, que permite personalizar su apariencia por completo. Pero no se dejen engañar por una cara bonita; bajo esa piel intercambiable late el nuevo chasis Walker 3, la verdadera joya de la corona. Esta plataforma es la evolución directa del Walker 2, aquel bot que saltó a los titulares tras conquistar el tercer puesto en la primera media maratón para humanoides celebrada en Pekín.

Parece que en DroidUp han tomado buena nota de lo que supone someter a sus máquinas a deportes de resistencia. El nuevo esqueleto Walker 3 presume de una refrigeración optimizada y una mayor longevidad, gracias en parte a unos innovadores materiales de “músculo” con estructura de celosía (lattice), diseñados para que el movimiento sea más fluido y eficiente. Aunque las especificaciones exactas del Walker 3 se mantienen bajo llave, su predecesor ya ponía el listón alto: 1,70 metros de estatura, un peso pluma de apenas 30 kg y una velocidad de crucero de hasta 3 m/s.

¿Por qué es esto importante?

DroidUp, ya asentada en el Zhangjiang Robot Valley de Shanghái, ha dejado claras sus intenciones: van directos a por el mercado doméstico y de servicios. Mientras otros competidores se centran en la logística de almacenes o en demostraciones de fuerza bruta, DroidUp apunta explícitamente al cuidado de personas mayores, el acompañamiento y la integración en el día a día del hogar. Moya representa una visión más suave y accesible de la robótica humanoide. La pregunta sigue en el aire: ¿está el mundo preparado para un robot que no solo ayude con las tareas, sino que también ofrezca una sonrisa reconfortante y a medida? Si su tecnología es capaz de aguantar el ritmo de una maratón, puede que tenga el fondo necesario para descubrirlo.