China despliega una esfera robótica anfibia tipo Robocop

Aunque ya hemos hablado largo y tendido sobre esferas robóticas —desde la carismática Translation not available (es) hasta su atlética prima Fútbol robótico: la nueva estrella del universo Old Balls —, China ha decidido darle una vuelta de tuerca al concepto, alejándose de lo lúdico para entrar en un terreno mucho más serio. Les presento al Rotunbot RT-G, un orbe autoequilibrado de 125 kg diseñado con un único propósito: dar caza a criminales. Actualmente en fase de pruebas en las calles de Wenzhou, en la provincia de Zhejiang, este “robocop” anfibio ha sido construido específicamente para la persecución.

Desarrollado por Logon Technology (y su startup Rotunbot Co), el RT-G no es un simple capricho tecnológico. Es capaz de alcanzar velocidades de hasta 35 km/h tanto en tierra como en agua, sorteando con soltura terrenos embarrados y pequeños desniveles gracias a un sofisticado sistema de estabilización giroscópica interna. Su arsenal de sensores incluye GPS, cámaras de alta definición y sensores ultrasónicos para la navegación y el seguimiento de objetivos. Para reducir a sus sospechosos, la esfera está equipada con diversas opciones no letales, que van desde gas lacrimógeno y bombas de humo hasta lanzadores de redes. Aunque por ahora se maneja por control remoto, los desarrolladores ya apuntan a que las próximas versiones gozarán de plena autonomía.

¿Por qué debería importarnos?

El Rotunbot representa un cambio de paradigma fascinante en la robótica aplicada a la seguridad pública. Mientras otros países experimentan con patrulleros humanoides como el ¿RoboCop en China? El T-800 ya patrulla las calles de Shenzhen , el RT-G es una máquina de persecución pura, que prioriza la velocidad y la capacidad todoterreno frente a una apariencia antropomórfica. Su diseño esférico, que bien podría haber salido de una película de ciencia ficción de serie B, ofrece ventajas prácticas innegables en cuanto a movilidad y resistencia. No se trata de sustituir a los agentes, sino de desplegar una herramienta especializada para persecuciones a alta velocidad en entornos complejos donde los vehículos tradicionales —e incluso los humanos— se quedan cortos. La era del dron policial rodante no solo ha llegado, sino que viene rodando a toda velocidad.