SpaceX levanta una GigaBay de 250M $ para producción masiva de cohetes

Siguiendo la gran tradición de levantar infraestructuras faraónicas para metas que rozan lo imposible, SpaceX ha puesto en marcha la construcción de una nueva planta de 250 millones de dólares en su complejo de Starbase, al sur de Texas. Bautizada apropiadamente como “GigaBay”, esta mole de unos 65.000 metros cuadrados ha sido diseñada con un único propósito: acelerar drásticamente la fabricación, integración y puesta a punto de los cohetes Starship. Estos son los vehículos con los que Elon Musk planea conquistar Marte, enviando primero una avanzadilla de robots autónomos y, eventualmente, a los primeros colonos humanos.

El objetivo de producción declarado para la GigaBay es, con el habitual optimismo desmedido de Musk, de “hasta 1.000 cohetes al año”. Aunque la cifra suena más a una declaración de intenciones que a una realidad técnica inmediata, el mensaje es cristalino: SpaceX quiere dejar atrás la fabricación artesanal de cohetes para adoptar una línea de montaje puramente industrial, al más puro estilo de la industria automotriz. Las obras ya están en marcha y se espera que el complejo esté operativo para diciembre de 2026. La instalación promete ser una de las estructuras industriales más grandes del planeta, equipada con 24 celdas de trabajo y grúas capaces de levantar 400 toneladas.

Construcción de la GigaBay de SpaceX en Starbase, con grúas sobre las instalaciones.

¿Por qué es esto importante?

La GigaBay representa un cambio de paradigma en la economía y la logística de la exploración espacial. Históricamente, los cohetes han sido máquinas de bajo volumen y costes astronómicos. Al aplicar el modelo de producción masiva de las “gigafactorías” a la ingeniería aeroespacial, SpaceX busca crear una flota de naves Starship lo suficientemente grande como para establecer una ciudad autosostenible en otro planeta. No se trata solo de fabricar más naves; se trata de industrializar el transporte interplanetario. Si el plan tiene éxito, la idea de una humanidad multiplanetaria dejará de ser un cliché de la ciencia ficción para convertirse en un simple reto logístico a resolver en una fábrica absurdamente grande en Texas.