Just cuando pensabas que el mercado de los humanoides no podía estar más saturado, un nuevo contendiente salta al ring. Pero cuidado, este no es un competidor cualquiera. Este ha llegado con un manifiesto filosófico bajo el brazo y una hoja de especificaciones técnica de infarto. Se trata del RoboParty RP1, un humanoide que pretende dinamitar los “jardines vallados” de la industria con una promesa tan audaz que suena a desafío: “open-source de pila completa”.
En una era donde los robots más avanzados suelen ser cajas negras impenetrables, la startup de Shanghái RoboParty apuesta a que el futuro de la IA física no debe estar dictado por unos pocos elegidos. El RP1, también conocido como ROBOTO 01, no es solo un producto; es una invitación abierta para que cualquier investigador o desarrollador levante el capó, trastee con el motor y, si le apetece, rediseñe la transmisión. El objetivo de la compañía, en sus propias palabras, es convertirse en el “Android de la robótica”: una plataforma totalmente abierta para acelerar la innovación a escala global.
Aquí no se esconden secretos
El término “código abierto” se usa hoy en día con demasiada ligereza, a menudo refiriéndose solo a una API pública o un SDK limitado. RoboParty lo lleva al extremo. Están abriendo todo el ecosistema de desarrollo: desde los archivos CAD mecánicos, esquemas electrónicos y la lista de materiales (BOM), hasta el firmware, los controladores de motores, las herramientas de simulación y su propio sistema de IA física, el PartyOS.
Esto significa que los investigadores no solo compran un robot, sino que reciben los planos maestros. Si ocurre un error de movimiento, pueden rastrearlo desde la política de IA de alto nivel hasta el voltaje exacto en un actuador. Este nivel de transparencia es una respuesta directa a una de las grandes frustraciones de la comunidad científica: quedarse fuera de los sistemas centrales de las mismas máquinas que intentan perfeccionar.

El hardware, por su parte, está diseñado para aguantar el trote de un laboratorio. La versión estándar mide 1,3 metros y cuenta con 24 grados de libertad (DoF), ideal para investigar la locomoción y el equilibrio. La versión “Pro” eleva la apuesta a 30 DoF para estudios más complejos de manipulación e interacción humano-robot. Cuenta con una autonomía de 2 a 3 horas con baterías intercambiables en caliente (hot-swappable), carga rápida de 240W por USB-C y la capacidad de operar mientras está enchufado; pequeños detalles que suponen un cambio de vida radical para cualquiera que ejecute experimentos de larga duración.
Bajo el capó: mucho más que piezas sueltas
Si profundizamos en sus entrañas, la filosofía del RP1 se basa en la modularidad y la utilidad práctica. El robot utiliza módulos de articulación de alto par ROMOMO, desarrollados internamente, y RoboParty permite a los desarrolladores un acceso de bajo nivel para controlarlos directamente. Esta es una característica crítica para quienes trabajan en nuevos algoritmos de marcha o manipulación, ya que no se ven obligados a lidiar con los esquemas de control preestablecidos de un fabricante.

El robot cuenta con cabezas intercambiables para diferentes sensores y manos sustituibles, lo que permite adaptar una sola plataforma a una amplia gama de experimentos. No es solo un chasis que camina; es un instrumento científico configurable. Y ya viene con “habilidades motoras” de serie: camina de forma continua, se recupera de empujones (como vimos en su divertida demo “Kick Me” en el IROS) y es capaz de levantarse tras una caída, proporcionando una base estable sobre la que los desarrolladores pueden empezar a construir desde el primer día.
Un regalo para la comunidad open-source
RoboParty no es el primero en llegar a la fiesta de los humanoides de código abierto. Proyectos académicos como el ARTEMIS de la UCLA, famoso por jugar al fútbol, llevan años defendiendo esta causa. Translation not available (es) Más recientemente, hemos visto el auge de kits más accesibles para entusiastas, como el sorprendentemente asequible Asimov-1, el mal llamado “humanoide de IKEA”. Asimov 1: El humanoide estilo IKEA de 20.000 dólares
Sin embargo, el RP1 ocupa un nicho único. No es un kit de bricolaje para aficionados, sino una plataforma de alto rendimiento para investigación que, simplemente, es totalmente abierta. La empresa ya cuenta con un seguimiento considerable; su proyecto anterior, el RPO, acumuló más de 2.600 estrellas en GitHub. Los planos completos y el código del RP1 también se están publicando en el Hyperlink de la compañía: GitHub.
Aunque RoboParty aún no ha anunciado el precio final, su enfoque en proporcionar una herramienta fundamental para laboratorios y universidades sugiere que su meta es empoderar la próxima ola de innovación robótica, no solo vender hardware. Al ofrecer una plataforma común y transparente, están invitando a la comunidad investigadora global a colaborar, construir sobre el trabajo de los demás y acelerar la llegada de máquinas verdaderamente inteligentes. La fiesta no ha hecho más que empezar, y todo el mundo está invitado.

