Cortical Labs ya alquila neuronas humanas en la nube

Durante años, el concepto de “cloud computing” ha sido una metáfora cómoda, aunque algo etérea, para describir el acceso a inmensas granjas de servidores a través de internet. Sin embargo, la startup australiana Cortical Labs parece haber decidido tomarse el término con una literalidad inquietante: han sustituido parte de ese silicio por neuronas humanas vivas y activas. Y ahora, previo pago, te permiten ejecutar tu código en ellas.

Bienvenidos a Cortical Cloud, la plataforma que traslada oficialmente el concepto de “wetware-as-a-service” (biocomputación como servicio) de las novelas de ciencia ficción a una API de acceso público. Por aproximadamente 2.170 $ al mes por instancia, ya puedes “alquilar” una red neuronal biológica (BNN) cultivada a partir de células cerebrales humanas y fusionada a un chip de silicio. Es un modelo de negocio audaz y ligeramente perturbador que promete abrir nuevas fronteras en la computación, siempre que tengas el presupuesto necesario y una definición bastante flexible de lo que significa un “contrato de licencia de usuario final”.

Del Pong a la nube pública

Si el nombre de Cortical Labs te suena, es porque se trata del mismo equipo que en 2022 saltó a los titulares tras enseñar a un cúmulo de células cerebrales en una placa de Petri —apodado “DishBrain”— a jugar al videojuego Pong. Aquel experimento, publicado en la revista Neuron, demostró que estos circuitos biológicos podían aprender y adaptarse en tiempo real, mucho más rápido que muchos modelos de IA tradicionales. Fue un momento decisivo para lo que la empresa denomina “Inteligencia Biológica Sintética”.

Desde entonces, sus ambiciones han subido de nivel considerablemente. Como ya hemos analizado anteriormente, sus redes neuronales han Cortical Labs: Neuronas humanas que jugaron DOOM, ahora en una LLM . Ahora, han convertido su creación en un producto comercial. La empresa ha abierto oficialmente su plataforma al público, invitando a investigadores, desarrolladores y curiosos con nervios de acero a descubrir qué pueden lograr con, literalmente, un cerebro en una caja.

Cómo programar un cerebro

Entonces, ¿cómo se alquila una parcela de computación biológica? El proceso es sorprendentemente similar a levantar un servidor en AWS o Google Cloud, lo cual es quizás la parte más surrealista de todo este asunto. El núcleo de la plataforma es el CL1, un dispositivo de hardware personalizado que contiene la BNN sobre una matriz de microelectrodos de alta densidad. Este hardware permite tanto estimular las neuronas como registrar sus respuestas con una latencia de microsegundos.

El acceso a este wetware se gestiona a través de la Cortical Labs API (CL API), una librería de Python que abstrae toda la complejidad biofísica. Los desarrolladores pueden usar un SDK sencillo para interactuar con las neuronas, enviando señales e interpretando los picos de actividad resultantes.

Una captura de pantalla de la documentación para desarrolladores de Cortical Labs que muestra código Python para instalar el SDK.

Para aquellos que quieran probar el sistema antes de comprometer un par de miles de dólares, Cortical Labs ofrece un simulador que imita el comportamiento de un dispositivo CL1 real. Cualquier código desarrollado en el simulador está diseñado para funcionar directamente en el hardware real sin cambios. Todo el kit de desarrollo de software es de código abierto y puedes encontrarlo en su repositorio de GitHub. Enlace: cl-sdk en GitHub.

La “Killer App” del Wetware

Todo esto nos lleva a la pregunta del millón: ¿para qué sirve esto realmente? Más allá de la pura novedad, Cortical Labs apunta a tres campos principales:

  • Neurociencia: Ofrecer una plataforma estandarizada para estudiar cómo las neuronas aprenden, forman recuerdos y procesan información en un entorno altamente controlado.
  • Descubrimiento de fármacos y toxicología: Los investigadores pueden probar los efectos de nuevos compuestos farmacéuticos en circuitos neuronales reales para analizar su eficacia y neurotoxicidad, lo que podría acelerar los tratamientos para enfermedades como el Alzheimer o la epilepsia.
  • Inteligencia Artificial: Esta es la gran apuesta. Los defensores de la computación biológica sostienen que los cerebros son infinitamente más eficientes energéticamente que la IA basada en silicio para ciertas tareas. Al estudiar y aprovechar la inteligencia biológica, podríamos descubrir paradigmas de computación totalmente nuevos que no requieran centros de datos que consuman la energía de un país entero.

Por supuesto, este acceso de vanguardia tiene un precio. Aunque una sola instancia cuesta unos 2.170 $ al mes (aproximadamente 2.000 €), Cortical Labs ofrece descuentos por volumen: alquilar diez instancias durante seis meses reduce el precio a unos 1.600 $ por unidad al mes. Como señala la empresa con cierta sorna, esto es “más barato que un humano”. Por ahora, al menos. También animan a las instituciones académicas a solicitar subvenciones, lo que indica una clara intención de sembrar la semilla en la comunidad investigadora.

El lanzamiento de Cortical Cloud es un hito tan extraño como significativo. Es la comercialización de un campo que durante mucho tiempo fue puramente teórico. Hemos pasado de simular redes neuronales en silicio a ofrecer inteligencia biológica genuina como un servicio en la nube. Está por ver qué se construirá sobre esta plataforma, pero una cosa es segura: la línea que separa al ordenador del organismo nunca ha sido tan difusa.