¿Se acuerdan de aquel agosto de 2022? Fue entonces cuando Xiaomi, el gigante que domina desde los smartphones con mejor relación calidad-precio hasta los robots aspiradores que patrullan nuestros salones, se sacó de la chistera un conejo metálico: el CyberOne, su primer robot humanoide de tamaño real. Aquella presentación fue, a partes iguales, fascinante e incómoda. El robot entró en escena, le entregó una flor al CEO Lei Jun y dio unos pasos algo titubeantes, dejando claro que la locomoción bípeda sigue siendo un hueso duro de roer incluso para la inteligencia artificial más avanzada.
La gran pregunta que sigue flotando en el aire es: ¿fue el CyberOne el heraldo de un auténtico salto tecnológico o simplemente una maniobra publicitaria ejecutada con precisión quirúrgica? Muchos lo vieron como un dardo directo a su gran rival, Tesla, que por aquel entonces preparaba el debut de su propio humanoide, Optimus. Han pasado los años y, desde entonces, el CyberOne ha guardado un silencio de radio absoluto. No llegó a las estanterías —ni siquiera hemos visto un prototipo evolucionado—. El robot parece haberse desvanecido en la sombra mientras Xiaomi encadena éxitos en otros frentes, como el de los vehículos eléctricos.
La máquina que prometía sentir
En aquel evento de 2022, Xiaomi no escatimó en ambiciones. El CyberOne se presentó como una mole de 177 cm de altura y 52 kg de peso, cargada hasta los topes con inteligencia artificial de vanguardia. Según la compañía, el robot era capaz de:
- Reconocer emociones: Gracias a su sistema MiAI, supuestamente podía identificar 85 sonidos ambientales y hasta 45 tipos de emociones humanas.
- Visión espacial: Utilizando el módulo de visión profunda Mi-Sense, era capaz de percibir y reconstruir su entorno en tres dimensiones.
- Simular el movimiento humano: Con 21 grados de libertad, podía imitar movimientos complejos con una agilidad teórica envidiable.
Sin embargo, la demostración en directo dejó un sabor agridulce. Aunque el gesto de la flor fue tierno, los movimientos del robot estaban a años luz de las piruetas acrobáticas a las que nos tiene acostumbrados Boston Dynamics. Parecía más un concepto que todavía estaba verde que un producto listo para el mundo real. Eso sí, el timing fue impecable: se adelantaron apenas unas semanas al AI Day de Tesla, donde Elon Musk mostró un prototipo de Optimus mucho más rudimentario. Xiaomi envió un mensaje claro: ellos también juegan en la primera división tecnológica del futuro.

Cambio de rumbo: del parqué al asfalto
Mientras el hype por el CyberOne se enfriaba, Xiaomi seguía conquistando hogares de forma silenciosa pero implacable. Sus robots aspiradores, como el modelo X20+, son hoy referentes del sector. Estos dispositivos no prometen apoyo emocional, pero mantienen la casa impecable gracias a su navegación láser, sistemas de evasión de obstáculos y bases de autolimpieza. Su éxito reside en mezclar practicidad y un precio terrenal, precisamente lo que le faltaba al CyberOne (cuyo coste estimado rondaba los 80.000 - 93.000 €).
Pero el verdadero golpe sobre la mesa de Xiaomi llegó en 2024 con su entrada triunfal en el mercado de los coches eléctricos. El Xiaomi SU7 no solo llegó, sino que arrasó en el mercado chino con unas cifras de ventas de infarto desde el primer minuto. El SU7 combina un diseño espectacular, prestaciones de infarto y un precio agresivo, demostrando que Xiaomi es capaz de fabricar en serie productos extremadamente complejos que fusionan hardware y software de alto nivel. El éxito ha sido tal que ya trabajan a destajo en su próximo modelo, un SUV llamado YU7.
¿Volverá el humanoide a caminar?
Que el CyberOne haya salido del foco mediático no significa que Xiaomi haya tirado la toalla. Todo el aprendizaje acumulado en su desarrollo —control de motores, integración de sensores y algoritmos de IA— es un tesoro tecnológico. Esa experiencia es perfectamente aplicable a sus coches autónomos, a futuros robots domésticos más avanzados o incluso a la automatización de sus propias fábricas.
Hoy entendemos el proyecto CyberOne más como una declaración de intenciones que como un producto comercial. Fue una señal para el mercado y para sus competidores: Xiaomi tiene el músculo y la ambición para estar entre las empresas que definan la tecnología de mañana. El éxito del SU7 ha construido los cimientos financieros y tecnológicos sobre los que la compañía podría, algún día, resucitar sus planes humanoides. Pero la próxima vez, seguramente no se conformarán con entregar una flor; irán directos a por el mercado. El espíritu del CyberOne sigue vivo en sus productos más exitosos y pragmáticos, y es solo cuestión de tiempo que vuelva a tomar forma física.













